Crónica · 2 MIN LECTURA

Surne Bilbao Basket pierde en el Roig Arena

2026-06-05·2 MIN LECTURA
Surne Bilbao Basket pierde en el Roig Arena

El Surne Bilbao Basket jugó un partido fantástico hasta los últimos seis minutos, cuando encajó un 14-0 que junto a factores externos le privó de un triunfo que ya acariciaba Bilbao. Lo tenían en la mano con aquel 62-75 a falta de 6'02 para el final, hasta podían sentir físicamente el peso de la victoria en los brazos, pero un parcial de 14-0 unido a factores externos –permisividad arbitral con una defensa extremadamente agresiva del Valencia en los momentos clave y un triple anulado a Jaworski que suponía el empate a 81 invalidado por una falta sobre Hlinason, apenas segunda en el último cuarto– privó al Surne Bilbao de un triunfo que acariciaba con la yema de los dedos. Lo había luchado y merecido gracias a su gran baloncesto y un corazón inmenso, exprimido ante el equipo revelación de Europa, y un par de detalles propios y ajenos quitaron la posibilidad a los vizcaínos de poner patas arriba el Roig Arena. Fueron bravos, valientes y desacomplejados, comprometidos con el sufrimiento extremo, más unidos que nunca en la búsqueda de un milagro que apareció y se desvaneció. Un dato: los bilbaínos fueron por delante 29'13 minutos por los apenas 6'45 de los taronja, y el basket no les premió. La teoría se la sabían al dedillo los hombres de negro. Minimizar las transiciones valencianistas, cerrar el rebote defensivo, correr tanto o más que ellos, proteger el perímetro, evitar puntos fáciles, en cambio conseguirlos, mantenerse fieles al baloncesto que les trajo al play-off y optimizar el acierto hasta rozar la perfección. Hasta ahí, todo claro y metido bajo la piel, pero luego había que llevarlo a la práctica, al parqué del Roig Arena, donde este año solo han sido capaces de ganar Unicaja, Real Madrid y Baskonia. Ellos estuvieron a punto y se quedaron en la orilla. Un play-off a tres partidos, «que lo carga el diablo», advirtió Ponsarnau, exigía del Surne Bilbao una versión excelsa y huérfana de errores de grueso calibre para sorprender al ogro naranja. Una tarea hercúlea, física y mental, que abrazaron con valentía los vizcaínos y la llevaron hasta el final. Trabajaron sin descanso, los 12, estuvieron a punto de dar la gran sorpresa pero faltó poner el último clavo en el ataúd valencianista. Normantas, pura dinamita con el balón, fue el primero en invitar a ir a la guerra con ocho primeros puntos del Surne Bilbao. Un par de triples y dos tiros libres sirvieron para que dejara su sello el lituano, quien luego se hizo daño en la mano izquierda –le pitaron falta a él– aunque pudo seguir. Jugaban como los ángeles los vizcaínos, que se pusieron ocho arriba (2-10) con una recogida de basura de Krampelj. Estaban apegados a su plan de partido y no se salían de la pizarra de Ponsarnau. Funcionaba. El Valencia no se sentía cómodo, se le atragantaba la defensa rival y tampoco podía correr como de costumbre. La batalla del rebote también estaba bastante bien controlada (23-21) –había que ver cómo un gigante como Hlinason se tiraba al suelo para recuperar la pelota–, por lo que todo iba según lo planeado. 18-19 al final del primer cuarto validó la apuesta. Frey y Bagayoko La subieron varios enteros los de Ponsarnau con un parcial de 5-12 que les permitió colocarse de nuevo ocho arriba (23-31). Entre Hilliard, Frey y Jaworski abrieron la brecha que, sin embargo, suturó el Valencia con el 8-0 de una tacada. Bien dirigidos por Cárdenas, los de Pedro Martínez encontraron el camino hacia el aro visitante

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